El consumo de gas butano en las ciudades, en caída libre

El consumo de gas butano en las ciudades, en caída libre

 El gas butano ya es un gran olvidado en las grandes ciudades. Es difícil ver a un operario cargado con la bombona de butano de Repsol de 12,5 kilogramos a la espalda mientras grita butano entre todos los vecinos.

 ¿Por qué cae el consumo de butano en las ciudades?

 La crisis no ha hecho mella en el descenso de consumo de butano, sino el cambio de fuente de energía. Con el paso de los años, la ampliación de la red de canalización y distribución de gas natural en distintos rincones de España ha supuesto que cada vez más hogares hayan contratado este servicio.

 Los beneficios del gas natural para el cliente no solo tienen que ver con el precio, sino que también entran en juego otros factores como su gran poder calorífico, su escasa emisión de gases contaminantes y la facilidad de instalación y suministro. El hecho de disponer de un suministro de gas canalizado, como es el gas natural, elimina los contratiempos de la bombona de butano.

 El consumo de butano en las zonas rurales 

De acuerdo a los expertos en la materia, la canalización de gas natural en las zonas rurales desprovistas de población o fuera de la península ibérica, como es el caso de Canarias, no sale rentable. Es ahí donde las bombonas de butano cumplen su función.

 En conclusión, el gas butano en las grandes ciudades ha pasado a mejor vida, debido al auge del gas natural. Ahora solo las zonas rurales, las casas de verano o periféricas resisten al invierno gracias al calor proporcionado por las bombonas de butano.

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